¿Qué está pasando con Wegow?
Antes de nada, para quien no sepa a estas alturas que es Wegow le dejo una pequeña bio de la empresa: es (o era, mejor dicho) una plataforma española nacida en 2015 que combina un marketplace de venta de entradas para conciertos y festivales que a su vez funciona como red social para música en vivo. Ponía en común a usuarios, artistas, promotores y marcas para conectar y disfrutar la música en vivo de manera más completa.
La situación actual de Wegow:
Wegow entra en preconcurso, y la industria musical responde con lo de siempre: un encogimiento de hombros y una sonrisa comercial. Qué emocionante todo.
Queridos artistas y promotores sufridos, grupo de WhatsApp con cinco miembros y un solo coche para giras: tenemos que hablar. Aunque si llevas algo de tiempo en esto, lo que ha pasado con Wegow no te sorprenderá. Indignarte, sí. Sorprenderte, a estas alturas… ya no.
Wegow, una de las plataformas más utilizadas en la venta de entradas de conciertos en España —sí, esa que tanto gusta citar cuando se quiere parecer “profesional”— ha entrado en preconcurso de acreedores. Un tecnicismo precioso que, traducido al idioma de la sala pequeña, significa lo siguiente: “No hay dinero. Y si lo hay, no es para ti.”
¿Cuál va a ser el impacto en artistas y promotores?
Significa que si vendiste tus entradas a través de Wegow tickets, y estás esperando cobrar, puedes hacerlo con calma. Con mucha calma. Con la paciencia de quien espera una subvención tramitada por fax. El caso es que, de momento, la plataforma sigue funcionando. Sigue vendiendo entradas. Pero el problema no es el clic del comprador. Es el silencio que suena cuando el artista pregunta: ‘¿y mi parte?’.
Internet ya está lleno de gente tecleando cosas como “wegow opiniones”, “wegow denuncias”, o directamente “wegow es fiable”. Spoiler: cuando tienes que preguntarlo, la respuesta ya no importa. Un sistema brillante… hasta que hay que cobrar.
Durante años se nos vendió que estar en Wegow era sinónimo de profesionalidad. Una especie de certificado de pertenencia al circuito “serio”.
La realidad es otra: tú haces el trabajo, tú traes al público, tú subes al escenario. Ellos guardan el dinero, deciden cuándo lo sueltan y, si el barco se hunde, no eres tú quien está cerca del bote salvavidas. La industria se ha construido sobre tu esfuerzo y su impunidad.Y ahora que falla una pieza, nadie se hace cargo. Porque cuando se estropea el sistema, el sistema hace lo que mejor sabe: desaparecer entre cláusulas.
¿Qué significa esto?
Existen, claro. Hay plataformas más pequeñas, más cercanas, más transparentes. Algunas incluso pagan puntualmente, o el dinero de cada entrada llega directamente a tu cuenta, lo cual hoy en día parece una excentricidad impropia de esta sacrosanta industria.
No las vamos a mencionar aquí. No por falta de cariño, sino porque no nos pagan por hacerles publicidad, y eso en esta profesión es sagrado.
Wegow tampoco nos paga, huelga decirlo. Y si alguna vez tuvo intención de hacerlo, posiblemente se distrajeron gestionando otras prioridades. Como, por ejemplo, desvincularse discretamente de un directivo cuyo ideario político era, digamos, demasiado vintage incluso para 1939.
Pero claro, una cosa es no pagar a artistas y promotores, y otra muy distinta es manchar la marca.
Conclusión: esto no es solo una crisis. Es un retrato.
Lo que ha pasado con Wegow no es una excepción. Es una fotografía sin filtros de cómo se trata al artista.
Y lo peor es que el sistema no ha fallado.
El sistema, simplemente, no estaba hecho para ti.
Así que, querida banda: no esperes que te vengan a rescatar. No va a pasar.
Pero tal vez, si tomas nota, este desastre te sirva para dejar de poner tu trabajo en manos que solo lo valoran cuando les renta.
Porque si no eres tú quien controla tu carrera, tu público, tu pasta… no estás en la industria.
Eres parte del decorado.
Para seguir leyendo noticias un poco menos devastadoras puedes acudir a nuestro blog.




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