El booking es una de las actividades más interesantes en el marco de la industria musical en directo, aunque resulta la más ajena para las audiencias.

Si hay un área dentro de la industria musical particularmente desconocida para el gran público es la del booking. Una pieza fundamental en este negocio y siempre oculta.

Lo cierto es que el mundo de la música, en general, es un entramado bastante complejo en el que los artistas y sus obras son la parte esencial y visible. El motor irremplazable. Pero tras ellos hay todo un universo que no está expuesto y, en consecuencia, con el que pocos están familiarizados.

Discográficas y festivales son temas que se tratan con frecuencia entre el oyente medio. Sabemos en buena medida de los roles que juegan promotores y mánagers. Pero no ocurre lo mismo con las editoriales musicales y los bookings. Hoy nos vamos a centrar en este último. Porque no, esta palabra no hace referencia solo a un famoso buscador de hoteles.

¿Qué es el booking musical y cuáles son sus funciones?

El booking es la actividad mediante la cual, una agencia o una persona, el booker, busca actuaciones a un artista o grupo. Aunque siendo estrictos, más que buscar, su labor consiste en vender.

De esta manera, el booker, a modo de agente comercial, vende el show de sus artistas a promotores, festivales, programadores de sala, Ayuntamientos, eventos privados, etc. Su principal cometido es buscar la fecha y el lugar oportuno en los que los músicos que hayan contratado sus servicios puedan realizar conciertos.

A priori, esta actividad profesional la asociamos a los mánagers. Muchos suelen llevarlas a cabo, pero suele ser habitual dejarlas en manos de profesionales especializados en esta tarea. De hecho, no es extraño encontrar un departamento de booking en una agencia de management. Aunque, por supuesto, también existen las agencias de booking como entidad independiente.

La principal diferencia que define a una figura y otra es que el mánager vela porque sus representados desarrollen una carrera satisfactoria, asesorando y gestionando en múltiples aspectos que van desde el control de los números a la idoneidad de establecer algún compromiso publicitario, conseguir apariciones en medios de comunicación y otras decisiones que sean relevantes para su carrera. Mientras el booker, como hemos apuntado anteriormente, se encarga de vender las actuaciones, conseguir contratos ventajosos y hacer que se cumplan. Eso sí, siempre bajo las directrices de los mánagers. A la hora de cerrar una negociación, el mánager tiene la última palabra.

Podemos decir que los profesionales del booking son algo así como los intermediarios entre los mánager (y artistas) y los organizadores de eventos. Pero sería un error reducirlos a un mero nexo, ya que su perfil es enormemente valioso para enfocar y desarrollar la carrera de los artistas de forma adecuada.

¿Qué perfil debe tener un booker?

El booker siempre ha jugado un papel relevante en el negocio de la industria de la música en directo, pero se volvió vital con el cambio de paradigma que trajo la crisis del disco en los albores del nuevo siglo. Antaño, los principales ingresos del artista derivaban de la venta de discos, y las actuaciones en vivo eran una oportunidad para promocionarlos. Ahora el panorama es bien distinto. Se han invertido las tornas, y el disco se ha convertido en la excusa para salir de gira.

Con la experiencia del directo convertida en la principal fuente de ingresos de los artistas y, por extensión, en el centro de la industria, el requerimiento de un conocimiento experto se hace imprescindible. ¿Qué competencias debe tener para ser un profesional solvente?

Saber cómo funciona la industria

Quiénes son los diferentes agentes con los que tiene que tratar, cómo se llevan a cabo las negociaciones y en qué tiempos, conocer la jerga del sector y los tipos de contratos.

Conocer los diferentes géneros y estilos musicales

Así podrá definir el perfil de los artistas con los que trabaja y dirigir de forma apropiada sus esfuerzos para conectarlos con su público objetivo.

Conocer los circuitos musicales

Cada género tiene su circuito de salas, y cada sala, como también los festivales, sus propios criterios de programación. En estos recintos se congrega la audiencia potencial a la que aludíamos en el punto anterior. Un grupo de folk, por ejemplo, no tiene cabida en un festival de hardcore punk. Del mismo modo que un artista flamenco no pinta nada en una discoteca enfocada a la EDM.

Tener contactos

Conoce a los promotores adecuados con los que negociar y a los que venderles la actuación. Los promotores conocen bien sus zonas, a sus públicos y los lugares idóneos para llevar a cabo los conciertos.

Saber negociar

Esta es la base de su ejercicio profesional. Tiene que gestionar las mejores fechas, los mejores lugares y eventos y los mejores contratos. Debe saber cuándo ceder y cuándo exigir, ya que las variables a las que se expone son múltiples. ¿Te has preguntado alguna vez por qué varios festivales tienen en su cartel a los mismos grupos? Porque muchas veces son “packs” que venden los bookers. Cuando un festival quiere un cabeza de cartel, el booker que negocia la actuación no pierde la oportunidad de incorporar bandas más pequeñas de su roster para darles visibilidad.

Tener habilidades sociales

Como hemos dicho, es fundamental tener contactos, y estos no se intercambian como los archivos .mp3. Se guardan con recelo, así que la vergüenza no tiene cabida. El booker tiene que estar donde está la acción, entablar conversaciones, darse a conocer y atesorar una buena agenda de contactos. Pero en lo que tiene que ser realmente bueno es en generar confianza. Tal vez tenga un grupo con gran potencial entre manos, pero de poco le valdrá si no consigue convencer al promotor o festival de turno de que les de una oportunidad.

Estar al día de la actualidad

Conocer los nuevos grupos que están dando que hablar, las fechas de lanzamiento de los nuevos álbumes y las nuevas modas. Es posible que un grupo contacte para trabajar con un booker como lo es que sea este quien tome la iniciativa de trabajar con un artista si ve posibilidades de rentabilidad. Este profesional, si está al tanto de los talentos emergentes y se huele el próximo superventas, puede firmar un contrato de exclusividad con el artista para buscarle shows a cambio de una comisión que generalmente oscila entre el 8% y el 10%. Si su olfato no le falla, el acuerdo puede salirle redondo. En estos casos, hasta no hace mucho imperaba la intuición, pero ahora, con nuestro servicio, ese instinto está más cerca de tornarse en certeza.

Tener una visión estratégica

Firmar acuerdos de exclusividad o programar y planificar giras de forma óptima no son acciones que se tomen a la ligera. Los conciertos no se planifican de un día para otro, sino que se proyectan con varios meses de antelación. Las diferentes citas han de estar muy bien localizadas y seguir una secuencia lógica. Drop.Show viene a facilitar tal propósito, ya que los Single Reports muestran las ciudades donde los artistas tienen más oyentes, lo que permite orientar mejor los puntos de actuación y las acciones de marketing. En lo referente a la secuencia lógica, sobra decir que no tendría sentido actuar un día en el norte de España, al día siguiente en el sur y de nuevo en el norte el día sucesivo. Y todo sin desatender los diferentes condicionantes que pueden alterar tus planes y que no puedes, bajo ningún concepto, pasar por algo, como te explicábamos aquí: festivos, épocas inapropiadas, otros eventos que tal vez susciten mayor interés o el clima.

Ser resolutivo

El mundo de la industria musical es un mar de aguas revueltas, por lo que esta habilidad es muy necesaria para solventar rápida y satisfactoriamente cualquier imprevisto. Debe pensar rápido y actuar en consecuencia.

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